sominona

anestesia

Perdimos el miedo a la soledad,
aprendimos a vivir sin prisa,
pero también sin pausa.

Nos despedimos del miedo
que imprimieron con fe en nosotros,
olvidamos las leyes
que cualquier altar comparte,
Quedándonos con la fe.

Nos desprendimos del peso
de ver al vecino sufrir;
nos despojaron de toda humanidad.

Y lo que antes era cosa del diablo,
hoy, simplemente, es lo normal.