Hagamos el inventario
de tus cosas, mi querida.
Aquí un rayo de luna
habitado por tus duendes,
decís que el mar estuvo allí
y es posible en tu comarca
de lirios y claveles.
Allá un abedul que contesta
al viento urgente,
le dice tu suspiro y vos...
vos aceptás la derrota
y la eventual victoria.
En esta mano descansa la foto
de tu padre muerto,
\"¿no era hermoso y joven?\"
decís y no llorás,
no se quiebra tu voz,
no por no quererlo,
si no porque ya muerto
está más vivo que nunca
en tu recuerdo cotidiano,
está a la vuelta de la esquina
comprando el diario como siempre,
y tomando el mate con medialunas
en el living de la casa.
En esta otra mano: el corazón de porcelana
que se rompió metafóricamente
y curamos con la Gotita, sin que quede igual,
pero al menos disimulamos el golpe,
el quiebre,
la ruptura.
Ahora que está todo listo,
homologuemos este acuerdo
y cerremos la puerta,
total...
el amor volverá a pasar
con otros nombres,
y nada nos debe de preocupar,
¿no es así?