R.

El destino

No creo en la suerte,

creo en el destino:

en ese mapa invisible

que nos empuja a personas,

a momentos que arden,

a placeres que se tocan con el alma,

a risas que sanan

y a llantos que nos rompen

para volvernos nuevos.

Ese destino,

que me ha quitado poco,

pero lo justo para transformarme,

para moldearme distinto,

para enseñarme que incluso perder

puede ser un regalo oculto.

Porque si yo no le entrego algo mío,

si no dejo mi huella en su cauce,

el destino sería apenas un loco errante

buscando suerte en lo que ya estaba escrito.

Y aun así, me reconoce:

lo que era para mí,

me encuentra.