Solo quería tomarte de la mano
y dar un paseo por la vida,
recorrer senderos de sueños,
donde el sol pintara de oro nuestras pieles
y la brisa contara secretos inconfesables.
Imaginaba nuestros pasos,
como melodías entrelazadas,
caminando juntos por calles olvidadas
y cada sombra nos abrazara con ternura.
Pero el destino,
con su cruel juego de hilos invisibles,
decidió que habitarías
a miles de kilómetros,
en un rincón del mundo
donde el cielo se tiñe de otros amaneceres
y la luna no sabe de mis desvelos.
Quedé atrapada en este tiempo,
en un pasillo de recuerdos
y la distancia convirtiéndose
en un océano que no puedo navegar.
Y aquí estoy,
con las manos vacías,
esperando el día,
cuando por fin,
podamos soltar las ataduras,
y en un abrazo,
desdibujar el espacio,
borrar las millas que nos separan
y caminar, mano a mano,
por la vida.
SienaR ©