JoseAn100

Si sientes que tienes todas las puertas cerradas...

Si sientes que se cierran todas las puertas
y el cansancio te impide empujar una más,
quizá sea tiempo de alzar la mirada,
de prestar tus alas a sueños ajenos
y buscar en el aire otra forma de entrar.

 

Si sientes que las puertas se clausuran,
¿por qué no probar fortuna en las ventanas?
Tal vez allí no habite quien encierra,
sino quien anima, quien sostiene,
quien abre espacio y celebra tu llegada.

 

Y si aun así todo parece sellado,
abandona el edificio de muros obstinados.
Hay otros con puertas más dóciles,
más amigas de las manos persistentes
que ya aprendieron a insistir sin miedo.

 

La vida pertenece a quienes buscan rendijas,
a quienes no se rinden ante el hierro ni la madera,
a quienes guardan sonrisas en los bolsillos
y miran la luz de las puertas abiertas,
no la sombra que dejaron las heridas.

 

Y si todavía el mundo te parece cerrado,
si sientes que tu valor pasa inadvertido,
empieza por aligerar el paso de los otros:
a veces la llave de una ventana inesperada
se forja en la bondad ofrecida al camino.