Sea por orden natural,
por voluntad divina de un creador, o por obra de una civilización superior.
Si la vida es arte,
sea por el tiempo que sea,
sin promesa, bendición
o continuación.
Más allá del conflicto,
de la vulnerabilidad
y de cualquier circunstancia.
Sea arte de un juego,
real o imaginario,
hilos invisibles que se tejen
generación tras generación.
Si la vida es arte,
a cada cosa lo suyo,
como haría un buen
escultor.
Habita el presente
con esencia y atención,
y día a día, sé su fiel pulidor.
Sea por lo que sea,
si la vida es arte,
haz de tu obra
la mejor que puedas:
tu mejor versión.