Keiry Diaz

Un te quiero que no vuelve.

Se me fue el alma, amor mío.

Ya no hay brío.

¿No volverán los días intensos donde me despertabas con un “te quiero” y yo con otro más eterno?

 

¡Es que se me fue el alma, amor mío!

Fuiste como un soldado abatido que se va a la guerra sin ser, por su familia, despedido.

 

¿Qué voy a hacer si ya no hay frenesí?

Amargura interminable tengo, como aquel infeliz borracho que, entre lágrimas y con el nudo en la garganta, vive pensando en los besos de su amada.

 

Porque sé que después de ti no hay nada.

¿Y antes? ¿Antes hubo algo?

 

Solo se escucha el sollozo apaciguado de mi mente, que pide a gritos que te quedes vivo.

¡Que te quedes vivo cariño mío!

Porque eres ese fuego que me incendia, y mi llanto que día y noche te quiere entera.