Cuál la maravilla que de este tránsito me alivia
aún si nunca hay lluvia para sentirla suficiente,
otra forma antigua de que brille en superficie
el lado más sensible de todo cuanto rueda arriba
y vierte bien que sigan despedidas célebres...
Tal vez cuando se quiebre la corteza silenciosa
de esos árboles mayores mi entendimiento aflore
como algo pesa ya que hay cosas que requieren su atención,
tan pobre hasta ahora que fui yo y mejor
que acosan los sonidos del mundo alrededor...
Miedo aquí a la noche por lo que pueda deparar
el próximo segundo como un gran desorden que colme
exigente del siguiente trance, problemático además
que no permite que descanse como buenamente debo,
de nuevo responsable en este duelo con el aire...
Ser hipnotizado por las tomas de ración
me da más acomodo, y aunque falte a veces yo
de alguna forma encuentro el modo,
la brisa que me empuje ligero hacia un recodo,
estar agradecido que solamente puedo.