Las riendas de mis entresijos
reposan
tan enterradas como los cimientos
del más alto de los rascacielos.
Busco,
no las alcanzo.
Una impotencia me corroe
como en la naturaleza
el viento horada la roca,
o el agua redondea los guijarros.
No me encuentro.
Si bien no es tarde,
¡ojo!, que la cuenta atrás ronda el cero.
© Juan Andrés Silvente López