keylazegarra_

No culpo al viento

No puedo culpar al viento

por el desorden de la casa,

si fui yo quien dejó la ventana abierta

esperando que una ráfaga

trajera respuestas.

 

A veces creemos

que el mundo entra sin permiso,

pero la verdad es otra:

 

somos nosotros

quienes giramos el pestillo,

quienes empujamos la madera,

quienes decimos

“pasa”.

 

Y aunque el frío después

nos atraviese los huesos,

la culpa no es del viento.

 

Es del instante

en que confundimos esperanza

con puerta abierta.