Esta tarde, como las otras,
pintaste mi alma,
mi cuerpo,
con los colores,
los tuyos.
Lo hiciste despacio,
como siempre lo haces,
pintaste de rosa mi caos
con tu mirada,
de rojo mis ansias
con tus labios,
de mil pétalos mi corazón
con tus brazos,
de violeta mi espíritu,
con tu alma,
me llevaste al azul con tu cuerpo,
bebiéndome.
Hasta me diste el verde
con tus palabras,
que insinuaron la esperanza,
la de no perderte,
pero, como siempre,
este mundo, el real,
es en blanco y negro,
porque esa misma noche
te llevaste mis colores,
los que me diste,
para no volver más.