DESDE EL PRIMER DÍA
Llegaste un día chiquita como un suspiro, con los ojos cerrados y el mundo por estrenar.
Dormías en mis brazos y sin saberlo ya me estabas enseñando a amar sin medida, sin miedo, sin final.
Fuiste risa temblorosa, primeros pasos torcidos, rodillas raspadas y juegos eternos.
Una nena con el alma grande corriendo detrás de sueños que todavía no tenían nombre.
Te vi crecer entre juguetes, entre tardes en la plaza, entre risas que llenaban la casa.
Cada foto guardó un pedacito del tiempo que se me escapaba de las manos mientras vos te hacías más fuerte, más vos.
Y sin darme cuenta, esa bebé se volvió niña, la niña se volvió luz, y hoy sos mujer, con alas propias, mirada firme y un corazón que sigue siendo tan puro como aquel primer día.
Dieciocho años después te miro y sigo viendo a esa nena
que me cambió la vida para siempre.
Porque no importa cuánto crezcas, cuán lejos llegues o qué camino elijas:
\"Siempre serás mi hija, mi milagro cotidiano, mi historia más hermosa desde el primer día y para toda la vida\".