Veo un mundo de horror en las ciudades,
con angustia que apaga el corazón;
mentes de rabia y falta de razón,
bajo la guerra en todas las edades.
La sonrisa se encuentra desterrada,
la felicidad sigue arrebatada
a quien para ser libre fue creada;
¡la muerte no dejó de cabalgar!
¿Dónde quedó la luz de la grandeza?
Hoy se impone la ruin y vil barbarie
con su manto de sangre y de bajeza.
Es el tiempo del ser más sanguinario,
donde el fuerte avasalla al adversario.
¡Alto, hijos del mal, detened la guerra!