A un pueblo arribé como enseñante
De maestro en mi juventud equívoca;
Mi vista vislumbra imagen que evoca
Flor de lucero de pétalo amante.
¿Fue flechazo, pasión, libido, cante…
Que obnubilo aquella difícil época;
Toda magia fue demasiado poca
Para ensalzar su belleza excitante.
No fui yo el conquistador de esa perla,
Sino el embrujo fue de su presencia
Y encantos pudieron con mi orgullo.
El virus de la duda al pretenderla
Me invadió que toda la querencia
No era amor cierto sino simple arrullo.
El amor tántrico fue a protegerla
Y dejarla libre para su ausencia.