hugo ivan cruz rosas

\"Disposiciones\"

La orden fue clara:

 

Prohibido comer canastitas de pollo

 

Pero para esos días yo ya me hallaba perdido,

y fue hasta que los conjuros que aún me seguían

acercaron una sopa entre ladridos del alba...

 

Oí cantar así a las raíces,

llamar al agua, hacer confidente

al sol: conejo responde

con los hilos de la lluvia, colibrí

duerme entre las alucinaciones de tus secretos.

 

Se trata de disolverse en esta orbe

donde los

ecos copulan

las noches sin estrellas: enamórate

de mí en ese espectro: con

tus enormes ojos y tus piernas largas,

que mis incertidumbres den con

tu contorno: habita en mi cuerpo

como este líquido que me conforma

entre un sesenta y un setenta y cinco por ciento.

 

Babosa escapa de su letargo

traza sus esperanzas con baba: toda

una vida reptando, durmiendo

el sopor de las acumulaciones líquidas,

que sea lumbre

esa parte húmeda que la adhiere

al mundo.

 

He soñado

serpiente: me dice que no

existe lo profano y bosque entero ríe con

ese aroma a suavizante de tela. Los órganos

sexuales se exponen para que

miriápodo atestigüe, que fue

tortuga quien estuvo presente

aquella ocasión de otros mundos,

con esa costumbre rara de

respirar el dulce que se les

pone a los ajolotes.

 

Fue el tiempo en que cacomixtle y

caballito del diablo hicieron lo que nadie

habría esperado: tomaron una palita y recogieron el

excremento a mitad de la calle: lo

depositaron diligentemente en el contenedor

para residuos orgánicos: hicieron

lo correcto.