Tu amor me lastimaba,
como cuando sin querer
tocabas el fuego del cigarrillo
y quemabas la palma de tu mano
con esa pequeña ceniza
que caía lentamente
y se hacía trizas.
Tu amor, tal vez,
era un cigarro
que anhelaba tanto fumar
para poder sentir algo en mis labios,
con el gusto tan amargo
que tenías cuando besaba tu
fría, pero a la vez cálida mano.
Extraño el sabor de ese cigarro...
Extraño sentir algo cálido en mis labios...
Extraño el sabor tan amargo y dulce
que tenían tus labios...