AMARNOS SIN PRISA
Déjame quedarme con ese amor tuyo,
sin miedo a lo antiguo.
Déjame, mujer mía, aprender tu nombre
como se inventa el tiempo.
Quiero invitarte a tardes sin reloj,
a sentarnos frente al mundo
y mirar cómo el tiempo se desarma
cuando no le exigimos prisa.
Quiero quererte despacio,
como un hombre que elige quedarse,
saborear cada paso contigo,
cada risa, cada silencio compartido.
Que tus cartas mojen mis manos
y mis manos mojen tus cartas,
hasta que la tinta se corra
y ya no importe el trazo,
porque el poema, amor,
sea apenas la excusa perfecta
para encontrarnos
una y otra vez.
— LMML