Hay quienes pasan como brisa,
y tú despeinas las estatuas.
Hay quienes quedan en la risa,
y tú cruzas la carcajada.
Hay quien vaga en el silencio,
tú escalonas el camino al estruendo.
Hay algo más en tu rostro, Rachel.
Los ojos buscan la tierra,
los tuyos buscas el Sol.
La talla urge a la cabeza,
ella te encuentra reducida.
La belleza huye de otros, con vergüenza.
Tú la rizas en tu pelo, rendida.
Hay algo más en tu vida, Rachel.
Cuando escape del respiro la lumbrera,
agotando la oxidada realidad.
Cuando el tiempo doble años se harán siglos.
Habrá ruido, tal vez airosidad.
Mandaré con tus signos a los versos.
Quien los lea más allá te conocerá.
Hay algo más en tu nombre, Rachel,
Rachel.