Muchas veces quise llorar
y aunque quise no pude,
y cuando menos lo esperaba
el llanto el silencio sacude.
Entiendo bien a Rubén Darío
en su magistral poesía,
cuando habló de querer llorar
y el llanto no salía.
Y no puedo hablar mucho
de las lágrimas que no salían,
por eso odio las despedidas!
Y aquellos llantos que quise detener
pero me fue imposible…
¿Cómo detienes el flujo de un río?
¿Como consolar si el dolor es el mio?
El río sigue su camino
aunque uno levante murallas,
porque hay lágrimas en la vida
que ni el alma logra pararlas.
Y al final comprendí algo:
no siempre lloramos cuando duele…
a veces el llanto llega tarde,
cuando el dolor el río revuelve.