Alek Hine

CONVERSIÓN RECÍPROCA

Un día peregrino,

los bandos extremistas,

dogmáticos antípodas

—ateos y creyentes—,

tuvieron un simposio;

sentáronse a la mesa,

cruzaron argumentos

en diálogo fructífero

(aquello fue un debate

en tono diplomático,

de ímpetus carente

y pleno de razones).

 

El buen entendimiento

provino de ambas partes:

no hubo discrepancias,

fue unánime el consenso,

y, como consecuencia,

se tuvo por epílogo,

remate y colofón,

cabal convencimiento,

¡la conversión recíproca!

 

 

mayo de 2014