Nathanael Gellibert.

Contemplación.

Como arena entre los dedos
se deshace el horizonte
con profundo sentimiento
de penumbra y de desvelo.

La metálica tristeza
derramada sobre el suelo
tiende sus brazos de cielo
en el vientre melancólico
de la eterna lejanía
transparente de la luna.

Rayan las flores el aire
cristalino de la tierra,
y los arpegios finales
del corazonado día
vuelan en las pupilas
empapadas de ilusión
de las almas que no duermen.