Cuando en la inmutable sociedad
las ideas son preconcebidas,
de nada vale el pensar distinto
el poder rebasa los límites.
Duele, como duele hacer el papel
de los tres sabios, frente a la tiranía
y ver aplaudir como focas adiestradas
a los adoradores del mal.
Adoradores que hacen atrocidades;
ritos, pedofilía, trata... explotación,
y brindan por la sangre derramada
con copas de cristal.
El clamor por un vivir mejor
es vetado por el status quo,
solo la minoría tienen arcas de oro
y asumen el control de la sociedad.