Me siento al fin bien conmigo,
mi vida es un remolino
que canta siempre verdades,
pese a las atrocidades
que aparecen en camino.
Busco entender el sentido
más allá de las edades,
creyendo en las realidades
que convenzan al amigo.
En este mundo que sigo
veo el amanecer divino,
pues se trata de aprender
lo que toca defender
para hallar el buen abrigo.