Austin Mora

Evangeline

De Austin Mora Badilla desde su la recamara principal de su corazón 

Esta mañana mientras hago los quehaceres de la casa y el mundo parece un pensamiento rutinario , me siento a escribirte.

El silencio está lleno de cosas invisibles, como si Dios caminara despacio por los pasillos revisando lo que ha creado.Y entre todas sus obras estás tú.

Pequeña Evangeline.

A veces me pregunto qué misterio ocurre en el universo para que un hombre, que ha conocido la duda, la noche y el peso de sus propios pensamientos, pueda mirar a una criatura tan pequeña y sentir que algo dentro de élvuelve a nacer.

Porque eso hiciste conmigo.

Yo venía caminando por la vida como quien busca respuestas en los rincones más silenciosos del alma, mirando el tiempo pasar sin saber muy bien qué estaba esperando.

Hasta que llegaste.

Y entonces entendíque el amor no es una palabra,ni una promesa, ni siquiera un sentimiento.

El amor es un instante sagradoe n el que un hombre mira a su hija y comprende que su corazón ya no le pertenece.

Ahora vive en ella.

Si algún día lees estas palabras cuando yo ya sea solo un recuerdo sentado en algún rincón de tu memoria, quiero que sepas algo:

Antes de que pudieras decir “papá”, antes de que tus pasos aprendieran el mundo,ya existía en esta tierra un hombre que hablaba con Dios en silencio dándole gracias por haberte enviado.

Ese hombre soy yo.

Tu padre.

Y si la vida alguna vez te parece oscura,si el tiempo pesa o la tristeza toca a tu puerta, recuerda esto:

Tú naciste del lugar más perfecto que puede existir en un hombre. Su corazón.