Frágil velo que me cubre,
inteligible voz que llama
a este lago lúgubre
que hunde lo que ama.
Aparté el fuego que crea
para la vida después de la muerte
para mí muerte después de la marea
que baja en esta noche con suerte.
Revela tus enredados cabellos
como deseos pristinos de amar,
que deseo con terneza materializar,
en eventos sutiles y bellos.
Cierra la herida y abre otra
que mate y reviva
está locura de
volver a conectar.