Como el vientre marchitado
o los ojos, que no miran
como los cojos caminan
o los abrazos de mancos,
vuelvo a sentir la poesía.
Como me dicta mi pecho
y el corazón me lo afirma
vuelvo a escribir entre líneas
y entre rimas, estos versos
sin que nada me lo impida.
Fui caminante en senderos
de las ventanas, cortinas
pesadillas fui en sueños
fui la muerte entre la vida
entre barcos, fui velero.
Y escribo poniendo al cielo
como albacea, testigo
de que con letras escribo
las verdades con mentiras,
la certeza.. con sus miedos.
Como manda en mi la pluma
en el papel de señuelo
me levanto desde el suelo
con la poesía y su ayuda,
para escribir estos versos.
Y sigo alerta en el duelo
por mantener la cordura
que en poesía no hay locura
solamente desenfreno,
del que escribe y no se asusta.
Como el viento que se ajusta
a pasar, entre tejados
como el agua de los charcos
o las nubes en el cielo,
escribo lo que me gusta.
Si seré cual prisionero
de la cárcel de las letras
quizás, seré de poetas
uno mas de tantos cientos
aunque escriba mil poemas.
Aún así, iré escribiendo
uno a uno mis escritos
aún así, seré proscrito
de las leyes de los versos
a pesar de que no quiera.
Son mil versos, mil poemas
la razón por la que escribo
y al hacerlo justifico
esa deuda de promesa,
que soporto cual castigo.
Como el ave con su trino
la mañana con su fresca
como el ramo de cerezas
o el sabor del vino tinto,
pues así es mi pureza.
Así lo juro y escribo
intentando ser poeta
sabiendo, que los poemas
no son mas que los escritos
que tienen o no.. belleza.