... y tus manos recorrieron en mí, el camino,
peregrina me volví al seguirte.
Dulces huellas atemporales en mi piel;
el mapa para volver a casa.
Con tu ruta; cielo y tierra se funden en mi ser,
ríos fuera de cauce, mares desbocados.
Cuando me pierdo, tú me encuentras,
señales que el tiempo nos recuerda
que juntos somos un norte eterno.
@Carme Folch, 2026