Entre la brisa del viento
tú venías hacia mi,
y yo recorría tu cuerpo
cual si estarías aquí.
Tú excitada, yo deseoso
y la pasión desbordante,
frente a frente nuestros ojos
no paraban de explorarse.
Las manos incontenibles
se querían escapar,
resultando ya imposible
el poderlas sujetar.
Al observar se notaba
a la piel humedecida,
pues las ansias liberaban
a todas las endorfinas.
Ese viento transportista
de sueños y de quereres,
te traía a aquí, mi niña,
para gozar los placeres...
Que en aquel tiempo los dos
solíamos compartir,
hasta que el viento paró
y ya no supe de ti!
Luis A. Prieto
13/03/2026
3:24 hs.
Bs. As.
Arg.
🇦🇷
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