De noche avanzamos entre hojas de pan
se oyen voces de mujeres a punto de hervor detrás de los murallones oblicuos
cuyo tinte de petróleo verde nos disuade de buscarlas
Por el cerrado aire fluyen volutas de humo sacramental que un jabalí habitante de pesadilla exhala de a poco.
La luna brinda su cristal húmedo para que la sed no esclavice a esas criaturas
que han venido de la mano para conducirnos a la fantástica meta.