Tengo ganas de escribirte.
Quiero hacerlo y a la vez no,
pero, si no te perdí
cuando pasó aquel suceso...
ahora, lo daría por hecho.
Busqué en un tiempo
culpables de la situación,
pero sin darme cuenta;
era yo, el prisionero
de la consecuencia.
Fui libre con la voluntad
de ejecutar, lo que quisiera.
Vivo en el ayer.
Vivo en el hubiera.
Y hasta el sol de hoy:
vivo, con remota esperanza
de que estés junto a mí.
Tal vez...
buscaría una dimensión opuesta,
en donde solo seamos dos:
solos tú y yo.
En donde reine el amor:
yo seré tu príncipe azul
y tú, mi princesa primaveral.
Quisiera que leas mis versos...
que por la noche, te llaman,
piden a gritos, auxilio,
por un corazón que se desangra.
La arrogancia de ciertas cosas,
me impide hablarte mi rosa.
Pasé los últimos días
pensando en tu nombre.
Tal vez y más adelante:
pueda ser el hombre
con el que te cases.
En la actualidad...
he conocido a mujeres,
pero ninguna tiene tu perfil.
Ni siquiera un parecido a mí.
La vez en que cité:
\"Esta podría ser la última vez
que me escuche tu oído,
y estos pueden ser,
los últimos versos que te escribo\".
Rotundamente, mentí.
Mi mente me dice:
\"Olvídala, bórrala\",
pero mi corazón aún te extraña,
y siente que te engaña,
cuando hablo con otra.
En el día, no te pienso.
Pero al caer la noche...
mi ser te añora,
y lo hace hora tras hora.
Sueña con un mimo
de tus labios de cereza.
Acariciar tus cabellos de seda,
tocar tu piel de primavera,
y de cierta manera
decirte al oído:
\"Te amo, sirena\".
Tengo razones sobrantes
para poder olvídarte...
pero el corazón, no quiere ceder
a este dolor profundo:
que es del tamaño del mundo.
Solo quiero descargar
mi pensamiento lírico.
Suena un poco épico,
pero no lo es.
Ya que estaba escrito,
en una vieja profecía
que yo te escribiría,
una carta de poesía.
No te hablo de frente.
No es por la cobardía.
Es por miedo a perderte:
jamás volver a verte.
Aunque te veo a lo lejos,
me siento como los paralelos:
se pueden ver, pero no tocar.
De la misma forma
así es el puro sentimiento:
se puede notar pero no palpar.
Se me terminan las ideas
para seguirte escribiendo,
seguir describiendo
todo lo que siento,
y lo que aun, sigo sintiendo.
Todavía conservo...
una pequeña posibilidad
que, en tu vida pueda estar.
Pero... si tu espacio
ya se encuentra ocupado,
me haré a un lado.
Si no tienes a dónde ir,
mi hombro y mi pecho:
estarán libres.
Para cuando quieras llorar,
mis brazos, te consolarán
cuando no puedas más.
Si en una ocasión lees
los versos que te escribí,
recuérdame con cariño, ¿sí?
Quiero que sepas
que, aun guardo un afecto a ti,
y un último abrazo,
acompañado de un beso,
junto con unos versos
para cantar a tu oído.
Quisiera que cambies tu parecer,
que pienses y reflexiones,
que analices sobre el presente.
Sé que no puedo cambiar
los errores que cometí.
No debería vivir en el ayer,
no vivir... en el hubiera.
El hubiera nunca ha existido:
como lo fue, mi amor contigo.
A veces, las cosas
no salen como uno lo desea:
como uno lo planea.
Y eso... hace que cambies
totalmente la perspectiva.
Pero ni modo, así es la vida...
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️
Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️