Siete mil millones
Somos granos,
polvo que cruje
bajo pasos
que nadie ve.
Un roce,
una mirada,
una sonrisa
fugaz,
y el mundo
se inclina.
Algunos tallan mármol,
otros ideas, ritmos,
universos enteros;
y aun los que se disuelven
siguen latiendo.
Cada contacto vibra,
cada acto
es río subterráneo.
Arena que guarda fuego,
polvo que sostiene aire,
granos que se vuelven continentes.
Silencio
que mueve mundos.
Siete mil millones.
Un instante.
Basta.
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OJIVA
Se alza la curva,
punta que corta aire,
toca la sien del mundo,
despierta silencios.
Golpea la memoria
como una piedra
en el río,
resquebraja sombras,
abre grietas
en el instante.
Cada filo apunta,
cada vértice concentra
lo que duele,
lo que quema adentro,
lo que nunca dijo su nombre.
La luz se inclina,
los cuerpos se estremecen,
los ojos buscan
lo apenas
rozando la piel.
El mundo se quiebra en su punta,
el aire vibra
en las manos que no tocan.
OJIVA:
una línea que atraviesa todo,
un instante que se graba,
un respiro que corta
y deja
el mundo temblando.