Willie Moreno

La vi risueña recogiendo flores

 

La vi risueña recogiendo flores.
El sol brillaba sobre sus hombros 
que caía rendido con asombro 
ante el canto de pájaros mirones.

 

Los cipreses, cual altos centinelas 
contemplaban la escena a lo lejos 
más allá de la cumbre del Carmelo 
y el resbalar sereno en la ribera.

 

Me llenaba de un puro sentimiento 
verla bailar alegre y sin reparos...
¡Ah, tenía ya mi alma entre sus manos! 
Y yo apuntaba versos... Los más tiernos...

 

Los que del corazón me brotaban.
¡Oh, rocío de lluvia refrescante! 
¿Cómo es que sin tenerte pude amarte
y ver en tu alma, el rostro de mi alma?

 

W.M®