En silencio terminamos agotados en cada final de nuestros besos, con un respiro ahogado e intenso. En la íntima espera el sudor se libera en su totalidad, mi suspiro solo quiere un ámame hasta con mis torpezas, yo te amaré queriendo ser tuyo. Por eso te digo... Atrápame, inquiétame, víveme y excítame... Yo desafío a la libertad para morder el dulce sabor de tus intensas sensaciones ocultas, tanto, que llegó a tatuar mis dedos al escalar por tu espalda... Transita todos mis ángulos como un camino desconocido, ocúltame del mundo y revívelo desde tú delicada carne hasta hacer temblar tus huesos, antes de que el deseo inolvidable nos convierta en polvo. Escóndeme en tu almohada, grábame en tus sábanas y deja que tu sudor gotee sobre mi pecho como una bendición. Riamos en nuestros encuentros, caigamos al suelo y liberemos nuestros cabellos, seamos uno, seamos vida, seamos amor, despeinemos nuestra cuerda locura, hagamos historia que haga vivir y recordar lo más profundo del corazón y dejar un suave sabor en el alma...Te haré hasta una canción, aunque tú ya eres la mía: eres esa melodía dulce que refresca y que arma las más bellas armonías desde tus ojos. Y luego ámame despacio, aunque tu pulso diga lo contrario de forma voraz. Sabes que yo transitaré de la locura hasta tu cordura, haz que tus zapatos pierdan el equilibrio y llévame de la razón por la fuerza que entrega la pasión pura...