Giovanni Hermida

SALUDAR CON UN BESO

 

Te recorro con mis manos

sin mucha prisa,

dándole tiempo al arrepentimiento,

pero abriendo tu deseo

hasta el límite,

hasta el cielo.

Y cuando ya no existe la razón,

te escabulles en mí

y te recorro, pero por dentro,

poco a poco o a caudales,

hasta que la sombra

nos avisa

que se acabó la tarde,

y que hay que llegar

temprano, sola, a casa,

y saludar con un beso.