A veces nace un vacío en el interior,
una ansiedad que muerde el corazón;
escapar parece la opción del perdedor
que enfrenta sus miedos sin una razón.
Pero de pronto, de forma interesante,
una voz murmura constante al oído:
\"es hora de proyectarse, de ir adelante,
pues nada en tu alma se encuentra perdido\".
Continúa el camino, es hora de triunfar,
con un consejo que venza al tiempo;
que el vacío se llene de tanto luchar
y la perseverancia sea tu nuevo aliento.
Seamos el ancla de nuestro propio barco,
el pincel que dibuje nuestro propio lienzo;
seamos el bastón que rompa el letargo
y el dueño absoluto de nuestro comienzo.