Cheirol

Nuestras heridas saben el camino.

Te quise
con la intensidad
de quien sabe que no debe hacerlo.

Los recuerdos asoman y me acercan a vos.
Pasan los noventa segundos de emoción
y se vuelven horas detenidas.

Mirando fijo al cielo,
la última nube ya se fue
y la tarde se vuelve oscura

Mis ojos ardieron
y mi corazón entendió.

¿Pero cuál es la señal
de la que debo aferrarme?

¿Las que crean mis pensamientos,
uniendo hilos imaginarios,
o ese hilo
que no deja de tirar?

Ese.
El rojo.

La razón no me deja quedarme,
porque el futuro es incierto a tu lado.

Pero el ahora es hermoso.