Elogio a Achuapa
¡Achuapa! Yo te canto con voz de cordillera,
ciento cincuenta y seis abriles de victoria;
pues llevas sangre náhuatl que es sol en tu memoria,
y el alma de un gigante con sangre guerrillera.
Del pueblo eres el brazo, la fuerza verdadera,
achiote que en el río siguió la trayectoria:
cual gema relumbrante, del hombre que, con gloria,
despierta cada día, de frente en su trinchera.
Estirpe eres de fuego, de sol y de montaña,
el libro del valiente que enfrenta al desafío
con fe, que inmarcesible, los siglos acompaña.
¡Oh, salve, pueblo y tierra, tu canto es todo mío;
y al eco de tu efigie que llama a la campaña,
ofrezco el verso entero cual gota de rocío!
Samuel Dixon