Juan Iscar

Inmerso en los sueños

He recorrido, inmerso en los sueños,

el borde indefinido de tu voz.

No recuerdo la cumbre del monte

en el que nos vimos hace tanto tiempo.

La salvia humilde apenas crecía

entre piedras y abrojos del secanal

absorbiendo el aroma del tiempo

y el color de la paciente esperanza.

Aún vibra la indescriptible emoción

de la palabra que pusiste en el altar,

cálido y limpio, de la verdad.

No te veré

¡nunca más!.

La noche difuminó el desconcierto

cuando las estrellas diferían su presencia.

Entendí que en esta vida.

Pacientemente espero la otra.

Allí entenderé, sumido

en el espíritu del conocimiento,

la razón del bien

y del mal.