Salimos de un cuerpo
que nos protegía y acunaba,
que nos daba seguridad y alimento.
Salimos hombre y mujer,
no para ser piezas
de una cadena de montaje
ni repuestos
de una máquina de hacer dinero,
no para obrera y obrero de la obra
ni guerrero y guerrera de la guerra.
Salimos de una hembra
con todas sus esperanzas y deseos.
Con su sueño
de que nuestros sueños
fueran más lejos que sus sueños,
de que no necesitáramos matar
para estar vivos,
de que fuéramos iguales
en distintos cuerpos,
con distintos colores,
con distintos sexos.
Salimos de una madre
a la puerta de la vida,
para ser una parte en el beso
y un todo en la caricia.