.
La muerte enamorada
.
Acercate mi amor ¡qué me desmayo!
y di cuanto me quieres al oído,
he notado en mi pecho un gran vahído
y una luz cegadora como un rayo.
.
Ya la muerte me mira de soslayo,
la escucho llegar y no hace ruído,
ya percibo en mis huesos el crujido
al meter la guadaña bajo el sayo.
.
Me llega de su olor la bocanada,
noto que mis cabellos están tiesos,
mi cara, de ceniza está pintada.
.
Intenta componer mi faz ajada,
cose mis labios rotos con tus besos,
que no me halle la muerte destrozada.
.
La muerte enamorada
acude sin dudar siempre a la cita
y nunca llega tarde y nunca grita.
.