Una llama del amor que no se apaga.
No iluminó ni la mitad de su cara
como el lado oscuro de una sombra,
que las caricias no cubrían ni silenciaban.
Desperté de este coma inducido
por tus labios que me alejaron del camino.
Mis versos ya no son solo poesía,
ahora calculan, seducen, hechizan.
Invierten el misterio
de tus pensamientos.
Me devuelven las palabras
que sueltan chispas y alquimia.
Con ellas elaboro pociones de besos
me dan la sabiduría para no tentarme de ti, mi vida.
No solucionarte, ni entenderte...
solo volver tu voluntad la mía.