marco romero

GeografĂ­a del Deseo

Yo no toco tu carne, toco el río

que baja tembloroso por tu espalda;

toco la verde y húmeda esmeralda

donde el deseo vence todo frío.

 

Un ejército de hormigas, amor mío,

recorre tu columna y tu guirnalda,

mientras el pasto, en busca de la falda,

nos roba el último calor de estío.

 

Mi sangre es un cuchillo de azucena

que busca el centro de tu tierra oscura,

donde la noche se vuelve serena.

 

Tú eres el monte, y yo la criatura

que en tu vientre de arcilla y de colmena,

encuentra su descanso y su locura.

 

Ya no es el río, es el volcán que brama

bajo el asedio de mi mano ciega;

toda tu geografía se me entrega

en un nudo de sal, de cal y llama.

 

Mi voz, que en tu garganta se derrama,

es un metal que en tu silencio juega,

y el pulso de los dos, que no se niega,

rompe la rama y prende la retama.

 

Se quiebra el monte en un temblor de roca,

tu vientre es un abismo de panal

donde mi sed se funde y se sofoca.

 

Y en ese golpe de agua y de puñal,

el alma se nos sale por la boca

para volvernos polvo... pero eterno y sal.

 

 

m.c.d.r