el sonido del mundo

La noche...

Está noche enterrare mis brazos,

Y dejaré caer el dolor,

Gota a gota color rojo.

 

Está noche el metal frío tocará mi piel,

Pero está vez estará más cálido, más presente.

 

Está noche, el dolor mental partirá,

Pero con su ida llegará el físico.

 

Está noche, está misma noche podría escribir mil versos entre mis brazos, abrazarlos y dejarlos caer.

 

Está noche la muerte me va a visitar,

Se sentará a mi lado mientras acaricia mi cabello,

Luego se irá.

 

Está noche las paredes me llamarán, 

serán la tortura Constante del cansancio.

 

Está noche las horas avanzarán con la lentitud de un final al que nadie quiere llegar.

 

Está noche las sombras ya no se esconderán entre las esquinas,

Saldran a caminar como quien habita en sus pertenencias.

 

Está noche mis pensamientos se volverán murmullos,

Repitiéndose una y otra vez,

Cómo aquellos ecos atrapados en el túnel oscuro.

 

Está noche la soledad tendrá forma,

Se sentará a mi lado 

y no dirá nada.

 

Está noche la oscuridad caerá,

como las fuertes lluvias de marzo.

 

Está noche,

la nostalgia volverá a abrir las puertas que una vez jure haber cerrado.

 

Está noche mis latidos serán la única canción que se escuchará,

Entre los silencio vacíos de mi soledad.

 

Está noche, está misma noche,

Será mucho más profunda,

Más larga, más fría que cualquier otra.

 

Y solo está noche,

Quedará el murmullo de quién sufre en su silencio, 

Del tiempo pasando lentamente,

Por un lugar que nadie mira.

 

 

El sonido del mundo