¿Has sentido el viento caminar por tu cuello?
—Preguntó el niño, carente de expresión,
Y ¿cómo se posa la lluvia en tus labios?
—Es refrescante — le respondí suave.
¿Te has visto brillar en un campo de girasoles?
—Allí las bandurrias dirigen teatros musicales — le sonreí con vigor.
Y, ¿has girado en círculos bajo la luna? — Lo miré de cerca y quitándole la tierra superficial.
—La próxima vez iremos juntos — levantando mi cabeza.
Quisiera que fuera cierto — murmuró.
Lo sé, yo también — pensé.
Me levanté del sofá, cerrando el álbum de mi niñez