Moon shadow
Envuelto en la sonoridad de Moon Shadow
garrapateo este poema
entre mareas de sueños
y las aguas estancadas de la nostalgia..
La tenue luz traspasa la oscuridad
y proyecta, en mi alma, la sombra
del árbol del tiempo agridulce de la vida.
El cri cri estridente del grillo enfría la piel
y acentúa el titilar de la estrella en el cenit negro
y cóncavo de la noche destemplada.
¿Qué he perdido en el transcurso acelerado
de la existencia irrepetible?.
Arrastro el desánimo por el césped marchito
donde alguna vez hubo caracoles y babosas.
¿Qué he soñado?. ¿Qué he vivido?.
Moonshadow, moonshadow.
En mi frente, cruzada por los surcos
de la duda insidiosa, hay un brillo inútil.
¿Dónde voy?.
La vitalidad se esconde tras la sombra del futuro.
¿Qué he perdido en la noche?.
Lo perdido perdido está y lo acepto sin ambages.
Por años pierdo, moroso, los dientes,
uno tras otro incesantemente,
como muescas ofensivas que me degradan.
No recuperaré el tiempo perdido ni lo buscaré
arrastrado por los vientos intangibles del olvido.
Moonshadow. Moonshadow.
Soy una mota de polvo apenas iluminada
por esta difusa y tenue luz de la noche
desvanecida como el recuerdo,
como el surco del ánade en el agua
que avanza más deprisa que la ola que provoca.
como la forma adivinada de la nube caprichosa,
Moonshadow. Moonshadow.
Como el delicado aroma de las lilas
que olí en la infancia y resuena
aún en los campos de neuronas renovadas.
Moonshadow. Moonshadow.
Y si pierdo mis ojos y la noche me inunda,
y las nubes ocultan tu rostro,
ya no habrá sombras sin luz de la noche.
El tiempo me transforma ausente de mí.
En el bosque desdibujado por las tinieblas
se intercambian susurros
que provocan las preguntas inquietantes de la noche.
No habrá paz si sólo hay materia,
si el sentido no se busca en lo intangible,
en las vagas sombras de la luna
o en el humo del pabilo que en la quietud se apaga.
Alzo los brazos e invoco el nombre del Señor
fascinado por la maravilla del cosmos vacío e inmenso
sembrado de universos islas y cientos
de miles de millones de astros de colores apenas intuidos
y me recojo en mí al oír el canto del cárabo
que contiene la oscura influencia de las sombras silenciosas;
aviso de la próxima visita de la muerte.