Como a un hermoso frutal,
Él me poda con libertad.
Con amor,
aunque sienta dolor
brotará una nueva flor,
y después,
un fruto también.
Hermoso viñedo,
de origen del cielo,
me injertó,
y a su reino me ingresó.
Anhelo para Él
dar una cosecha también,
pues sin Él,
nada puedo yo hacer.