Jesús Ángel.

Más allá de la vida.

 

Más allá de la vista o del oído,
del gusto, del olfato
o del tacto.

Más allá del yo
y de uno mismo.

Más allá de la razón,
de decidir, de sentir,
de hacer o, simplemente,
de ser.

Más allá incluso
de la consciencia
y de la propia presencia.

Si aquello que tuvo su origen
siendo energía
no conoce final,

y todo lo que habita esa energía
de algún modo continúa,

aunque ignoremos
en qué forma
o en qué rincón del universo
le corresponda existir…

entonces lo que llamamos
final
solo es tránsito.

Así la vida y la muerte,
parte del mismo proceso,
silencioso o no,
latente
hasta volverse inevitable.

Y si la energía
colma la vida,
sin saber por qué
ni para qué,
más allá de la vida...

en energía también
quien ahora es
habrá de transformarse.