José Luis Barrientos León

Inventario del Pecado

 

No es un relámpago ni un estruendo,

es más bien este modo de asomarte

a la frontera de lo que no se debe,

un alguien que llega con su carga de prohibido

a desordenarme el alma y los horarios.

 

Hay una fiebre que me habita,

un incendio sin humo que no sé de dónde viene,

pero me reconoce el pulso y me lo acelera

justo cuando tu sombra roza mis certezas.

 

Es esa piel tuya, que, sin permiso ni aviso,

me eriza el mapa de los miedos

y me deja el cuerpo convertido en pregunta.

 

Anoche fuimos ese paréntesis de placer,

un abrazo que no pide documentos

pero que me hace soñar con los ojos abiertos,

una tregua necesaria en medio del asfalto.

 

Porque eres el pecado que trae una nueva ilusión,

esa ventura de la intimidad donde nos buscamos

sin más armas que las ganas de encontrarnos.

 

Usted es, en definitiva,

mi error más lúcido, mi riesgo preferido,

ese ser que me enseña, beso a beso,

que la vida también ocurre en lo que está prohibido.