Y cuando
todo
estaba
en silencio,
y la vi
de nuevo
con él,
sentí
que había
sacudido
mi mundo;
que encendería
con
un cigarro
todas
las ciudades.
Y pensé
que
tal
vez,
solo
tal
vez,
tendría
aún fuerzas
para ganar
mi lucha
contra
la nostalgia;
pero
no tuve
fuerzas
ni
para contener
el temblor
de mis
manos,
ni tuve
cabeza
para
tan siquiera
aferrarme
a las palabras.