Vino bajando desde el cielo un ángel que me susurró al oído un no me olvides, desperté de mi siesta un poco confundida y el corazón que me avisaba no la olvides.
Te busqué y supe que habías partido, fueron unos minutos que luché con el Rey del mar y las olas que golpeaban mi pecho como un castigo por haberme dormido.
Calmó la tormenta pero el agua siguió inquieta.
Bajo del cielo un ángel y me susurró al oído, cuéntamelo todo otra vez.
Me levanté de la cama, corrí a buscar mi pluma un papel cualquiera y comencé .
Moje las hojas con mi sal apreté mi puño por la tensión mire hacia atrás y el camino se había borrado.
Seguí escribiendo construi nuevamente ese camino, me apresure como si fuera a encontrarte al final.
Pero luego recordé, bajó un ángel del cielo mientras dormía y me susurró al oído un no me olvides. Seguí escribiendo, el camino, que ya habíamos recorrido.